Los enemigos internos de la libertad

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En tiempos en los que muchas discusiones sobre libertad y derechos humanos se ven mediadas por palabras y frases como “desarrollismo”, “nuevo orden económico”, “descolonización del discurso”, “justicia social”, “seguridad alimentaria” o “espacio político” (policy space), las cuales son frecuentes en el discurso procolectivista que muestra la faceta mediocre de la libertad y del capitalismo, poco se ha hecho por exponer a los enemigos de la libertad que desde dentro han secuestrado sus ideales y los han puesto al servicio de sus intereses individuales. Infortunadamente muchos no se preocupan por dar respuestas de fondo y se conforman con decir que la cosa es de ignorancia económica y lanzar un par de citas de Von Mises o Ayn Rand cuando el tema es mucho más serio que eso.

Muchos se regocijan hablando del enorme grado de libertad que disfrutaron nuestros ancestros en el siglo XIX, en el que la riqueza mundial creció enormemente. Y es cierto, el Londres de Charles Dickens no es un indicativo de la debacle del capitalismo, sino que fue un paso que dentro del devenir de la historia llevó al Londres sin trabajo infantil e infinitamente menos contaminado – solo por mencionar algunos logros.

Pero lo cierto es que convenientemente olvidan contarnos o preferimos ignorar las tenebrosas historias sobre la East India Company en la India o sobre las guerras del opio en la China, dirigidas por una perversa combinación de amiguismo (cronyism) y estatismo. En la historia del lápiz que hizo famosa Friedman, está completamente ausente el elemento violento e imperialista que dirigió mucho del proyecto expansionista europeo en nombre de las “naciones civilizadas.”

Occupy Wall Street o La batalla de Seattle el 30 de noviembre de 1999 de la cual bien podría decirse que es para la OMC en términos de disturbios y seguridad de los asistentes lo que ‘El Bogotazo’ representó para la IX Conferencia Panamericana, es quizás uno de los hechos más indicativos de la gravedad del desprestigio que el capitalismo y la libertad tienen en la percepción del ciudadano promedio.

No se trata solamente de los rescates corporativos o de la laxitud con la que se maneja a los corruptos en Wall Street. Es también acerca de las malsanas prácticas monopólicas de muchas empresas que logran que sus amigos en la burocracia internacional impulsen acuerdos como los TRIPS y los TRIPS+ que les confieren monopolios sobre las ideas, “bienes” que por definición no son escasos, a individuos inescrupulosos. Casos como la estupidez que se cometió con la crisis del agua en Cochabamba durante los años 90, donde simplemente se reemplazó un monopolio público por uno privado, son los que destrozan las virtudes que la libertad como orden social ofrece.

Ciertamente no es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena sobre la mesa, pero tampoco se trata simplemente de su interés individual. Se trata de reclamar una ética del mercado basada en la cooperación voluntaria entre individuos y no en la explotación y la lucha entre nosotros. Tampoco se trata de condenar per se la ambición, sino de tener muy abiertos los ojos, las mentes, las bocas y prestos los procesadores de texto para denunciar, para señalar, para distanciarnos de todos los que promueven veladamente bajo el disfraz y la retórica de la libertad los vicios a los cuales nos oponemos.

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“Hay al menos algo de justificación en la pulla de que muchos de los pretendidos defensores de la ‘libre empresa’ son de hecho defensores del privilegio y de la intervención del gobierno en su favor más que oponentes de todo privilegio.”

Al decir del propio Hayek en Individualismo y Orden EconómicoHay al menos algo de justificación en la pulla de que muchos de los pretendidos defensores de la ‘libre empresa’ son de hecho defensores del privilegio y de la intervención del gobierno en su favor más que oponentes de todo privilegio.”

Hasta el momento los defensores de la libertad hemos fallado porque no hemos sido capaces de venderle su rostro humano y el socialismo ha sido sumamente efectivo en eso. Ocasionalmente tenemos verdaderos campeones de la libertad como Hayek y sobre todo Friedman, o algún Ron Paul que se cuela, pero actualmente nadie de esa talla y muy pocos quieren asumir ese reto fuera de un par de comentarios en redes sociales.

El discurso del libre mercado ha sido secuestrado por sus enemigos internos que disfrazan al privilegio de libertad y es nuestra obligación rescatarlo, entre otras porque por mucho tiempo el discurso ha sido acerca de estadísticas y billones, no sobre las personas y ciertamente no sobre la libertad.

Artículo escrito por Daniel Salamanca Pérez

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Un comentario en “Los enemigos internos de la libertad

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