El MOIR y sus confusiones comparativas (Primera parte)

ventajas comparativas

Por: Jorge Eduardo Castro

“El modelo de las ventajas comparativas fracasó”. Con esa afirmación Sergio Fernández ex candidato a la cámara por el MOIR/Polo Democrático arrancaba su intervención en un debate realizado en la Universidad Javeriana y organizado por Estudiantes por la Libertad – Colombia.

¿El modelo de ventajas comparativas había realmente fracasado?. Cuando escuché semejante frase sentí como si la división internacional del trabajo hubiera colapsado y yo no me hubiera enterado. Sergio Fernández había pronunciado ese comentario con la misma infalibilidad  que tienen ciertos curas, las propagandas esotéricas o algunos políticos en elecciones. De hecho estoy seguro haberme escuchado a mi mismo ese tono al hablar del fracaso del comunismo, pero el Muro de Berlín sí fue derrumbado. ¿La división internacional del trabajo había colapsado con la misma contundencia que el comunismo pero con tanto sigilo que solamente algunos pocos se habían dado cuenta?

Sergio Fernández tenía la “ventaja comparativa” de la retórica, como muy bien advirtió Daniel Gómez, investigador  de Fedesarrollo y también panelista del evento. Y a algunos nos encanta la retórica, el problema es que como con la comida hay que saber masticarla para no tragar entero.

El problema principal de la frase de Fernández no radica en el “fracasó”, el problema arranca con lo del “modelo”. Cuando alguien en política se refiere a un “modelo” implica que es algo que es susceptible de ser cambiado vía acción estatal, por ejemplo, el “modelo” de basuras de Bogotá o incluso el “modelo” de colegios en concesión. El problema es que las “Ventajas Comparativas” no son un “modelo” son una ley de la economía que se formuló primero para regiones y países por David Ricardo y que después Ludwig von Mises la extendió al proceso de asociatividad entre individuos.

Las Ventajas Comparativas existen, se parten de ellas, hay una ventaja comparativa en el polo norte y en el polo sur para la producción de nieve frente a los trópicos, eso lo “sabe” la nieve, aunque parece que no el Polo Democrático. Es más fácil que los procesos que terminan llevando el agua a estado sólido se den en las zonas con menor impacto de la luz solar que en las zonas expuestas a mayor impacto de luz solar. Es más fácil regar un cultivo al lado de un río que lejos de él. Sabe diferente el ganado criado en montaña que criado en valle.

Y esto que parece un concepto de Perogrullo resulta que ha tenido que decirse cada vez que alguien intenta negar la ley de “ventajas comparativas”. Hay razones ideológicas y políticas para minimizar el rol de las ventajas comparativas, en muchos grupos socialistas es una idea que se combate con terquedad. Para muchos grupos socialistas que tienen como parte de sus banderas la “redistribución” de la riqueza el fenómeno de la heterogeneidad de la tierra y de los bienes de capital son un tema que no perciben o, eluden. Si la tierra y los bienes de capital son heterogéneos, fraccionarlos y repartirlos es una insensatez productiva. No es lo mismo dividir en cuatro un lote si solamente uno de sus lados tiene acceso al agua, o si por el mismo tipo de agua que lo irriga el suelo es arenoso, arcilloso o pedregoso. Luego el que quiere “repartir” la riqueza sin mayor reflexión evitará el tema de las ventajas comparativas porque se enfrentará al problema de que los bienes que quisiera fraccionar no tienen las mismas condiciones, les impide decir “es igual en todas partes”.

Ni que decir frente al tema ya no de la “repartición” de la riqueza sino sobre los problemas que tiene no comprender las ventajas comparativas en el tema de la innovación tecnológica, porque de hecho la heterogeneidad de los bienes de capital son una respuesta a las ventajas comparativas que hay entre territorios. El ferrocarril emergió de una región que tenía como ventaja comparativa frente al resto la producción de carbón, las dificultades en el transporte del mineral y las oportunidades en su comercialización activaron la creatividad de los ingenieros. El ferrocarril no se habría inventado para transportar flores en zonas planas.

Así que cuando Sergio Fernández afirmaba con dominical convicción que: “el modelo de ventajas comparativas fracasó” lo que mostraba era que él personalmente no había reflexionado demasiado sobre el tema. Pero claro, más adelante lo advirtió: “yo soy experto en educación”, sin darse cuenta, que de hecho decir que las ventajas comparativas fracasaron y declararse experto en un campo del saber es una contradicción conceptual. La gente se hace experta en cosas precisamente por las ventajas comparativas, es la ley de Ricardo aplicada a los seres humanos, como lo advertía Mises.

Esta historia continuará…

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Un comentario en “El MOIR y sus confusiones comparativas (Primera parte)

  1. Muy bueno me gusto el articulo. Esos tipicos de la izquierda que parecen tan doctos en sus analisis economicos y la mayoria poco sabe de eso. La mayoria de los izquierda no son economistas y eso explica el porque de sus analisis tan trillados y equivocado

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